En De Kuip de Róterdam el Atalanta perdió 2-1 con el Feyenoord, alineado según las formaciones publicadas con Carnesecchi en la portería y una línea de cuatro por delante. Es una frase que en Bérgamo no se escribía desde hace diez años, y merece la pena leerla por lo que implica de verdad, más allá del resultado de un amistoso de principios de agosto.

El cambio en síntesis

ConceptoDetalle
EntrenadorMaurizio Sarri, oficializado el 15 de junio de 2026
PredecesorRaffaele Palladino, en el cargo desde noviembre de 2025
Sistema históricoDefensa de tres, desde 2016
Sistema nuevoDefensa de cuatro, con estructura de 4-3-3
Última temporadaSéptimo puesto en la Serie A con 59 puntos
Europa 2026-27Conference League
Test del 2 de agostoFeyenoord 2-1 Atalanta, De Kuip

Diez años con tres centrales

La defensa de tres en Bérgamo nunca fue una elección de dibujo: durante una década entera fue la gramática del club. Llega con Gian Piero Gasperini en 2016, se mantiene con Ivan Juric en la primera parte de la 2025-26 y se mantiene todavía con Raffaele Palladino, llamado el 11 de noviembre de 2025 tras la destitución de Juric, con el equipo decimotercero y trece puntos en once jornadas.

Palladino cerró aquella temporada en séptima posición con 59 puntos, con la clasificación para la Conference League, los octavos de la Champions y una semifinal de Copa de Italia. Una recuperación notable, pero construida dentro de la misma estructura que el vestuario ya conocía.

Sarri, oficializado el 15 de junio de 2026, es el primer entrenador que desmonta esa estructura.

El carrilero que se convierte en lateral

El cambio individual más profundo afecta a los defensas de banda, y no es un detalle de colocación: es un cambio de oficio.

El carrilero de una defensa de tres tiene por delante toda la banda. En fase defensiva tiene una referencia principal, el extremo rival, y la cobertura a su espalda la garantiza el central que bascula. En fase ofensiva su amplitud es estructural, porque el equipo ya tiene tres jugadores por detrás del balón y puede permitirse dos hombres muy altos en los costados.

El lateral de una línea de cuatro hace un trabajo distinto. Debe defender también la diagonal interior, es decir el espacio entre él y el central, que es el pasillo preferido por los atacantes que parten abiertos y se meten dentro. Tiene que decidir cuándo salir a presionar y cuándo mantener la línea, porque salir en falso significa abrir un hueco que detrás ya no hay nadie que cierre. Y en la salida de balón debe elegir entre dar amplitud o cerrarse por dentro, según dónde se coloque el extremo que tiene delante.

Quien ha pasado tres temporadas corriendo arriba y abajo sesenta metros con una sola referencia no aprende en tres semanas a leer el fuera de juego junto a otros tres hombres.

Del marcaje orientado a la línea que bascula

El segundo cambio afecta a los centrales, y es aún más radical.

El Atalanta de la última década construyó su identidad defensiva sobre una orientación marcada al hombre: cada defensa tenía una referencia y la seguía incluso fuera de su zona, aceptando romper la línea antes que dejar libre al rival. Es un mecanismo agresivo que produce recuperaciones muy altas y que exige defensas rápidos y dispuestos a jugar en campo abierto.

Una línea de cuatro convencional trabaja sobre la idea contraria. La prioridad no es el hombre sino la distancia entre los cuatro: se bascula junto, se achica junto y se acepta dejar momentáneamente libre a un rival lejos del balón para no perder la compactación. El defensa deja de perseguir y vuelve a mirar la pelota.

Son dos formas legítimas de defender, pero exigen hábitos corporales opuestos. El riesgo en la fase de transición no es táctico en abstracto: es que en el mismo instante un defensa salga al hombre y los tres de al lado se queden en línea. Ese es el momento en el que se encaja el gol que parece inexplicable.

El organizador que antes no hacía falta

Hay además un rol que en el 3-4-2-1 no existe y en el 4-3-3 es el eje de todo.

En un centro del campo de dos la construcción es compartida: los dos mediocentros se alternan, uno recibe y el otro cubre, y el primer pase puede salir indistintamente de cualquiera. En un centro del campo de tres con un pivote la responsabilidad se concentra: hay un jugador que debe permanecer en el eje, recibir bajo presión con la línea defensiva a su espalda y decidir el tiempo de cada salida.

No es casual que el primer fichaje veraniego del Atalanta haya sido Gianluca Gaetano, ni que en las primeras salidas se le haya utilizado precisamente en esa posición. Contra el Feyenoord la alineación publicada lo sitúa entre Samardžić y Éderson, con Zappacosta y Ahanor abiertos a los lados de Scalvini y Djimsiti.

Qué puede decir un amistoso

Poco sobre el resultado, mucho sobre los movimientos.

El 2-1 de Róterdam se decidió con un penalti en el minuto once, el empate de Krstović al cierre de la primera parte con asistencia de Scalvini y el gol de Van Persie en el ochenta y uno. Son episodios, y a principios de agosto valen lo que valen.

Lo que sí se puede leer en un partido así es otro tipo de información: con qué frecuencia la línea se mantiene alineada, cuántos balones salen de la presión rival a través del pivote, cuántas veces los dos extremos se abren al mismo tiempo que los laterales dejando dos jugadores en la misma línea vertical, que es el error típico de quien todavía está aprendiendo el sistema.

Cuánto tiempo hace falta

La respuesta honesta es que nadie lo sabe de antemano, pero existe un orden de magnitud.

Los principios de un entrenador se transmiten deprisa: bastan pocas semanas de dobles sesiones para entender dónde quiere el balón y cuándo quiere que el equipo suba. Los automatismos son otra cosa y se construyen por repetición: el tiempo de salida del lateral cuando recibe el extremo, la basculación coordinada tras un cambio de orientación, la lectura compartida de cuándo subir la línea son cosas que se aprenden equivocándose muchas veces.

Por eso la señal que hay que buscar en las primeras jornadas de liga no es el número de puntos. Es la frecuencia de los errores de posición en las situaciones que se repiten cada partido. Si baja, el sistema está entrando. Si en octubre sigue igual, el problema no es el tiempo.

Datos e informaciones recogidos de fuentes públicas: comunicados oficiales de los clubes, alineaciones y crónicas publicadas, archivos de clasificaciones y prensa deportiva nacional y local.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Quién entrena al Atalanta en la temporada 2026-27?

Maurizio Sarri, oficializado el 15 de junio de 2026. Sustituye a Raffaele Palladino, que dirigió al equipo desde noviembre de 2025 hasta el final de la temporada anterior.

¿Cuánto tiempo llevaba el Atalanta jugando con defensa de tres?

Desde 2016, el año de la llegada de Gian Piero Gasperini. La línea de tres se mantuvo también después, con Ivan Juric y luego con Raffaele Palladino en la 2025-26. Son diez años de continuidad sobre un principio estructural.

¿Qué cambia para un carrilero que pasa a ser lateral?

Cambia el terreno del que es responsable. El carrilero tiene por delante toda la banda y una sola referencia ofensiva a la que seguir; el lateral tiene menos recorrido hacia adelante pero debe defender también la diagonal interior y el espacio a la espalda del central. Es un oficio distinto bajo la misma etiqueta de posición.

¿Cómo acabó el amistoso con el Feyenoord?

Feyenoord 2-1 Atalanta en De Kuip de Róterdam el 2 de agosto de 2026. Gol de Ueda de penalti en el minuto 11, empate de Krstović al cierre de la primera parte con asistencia de Scalvini y tanto decisivo de Van Persie en el 81.

¿Cuánto tiempo hace falta para cambiar de sistema?

Mucho más que una pretemporada. Los principios se transmiten en pocas semanas, los automatismos se sedimentan por repetición durante meses. La primera señal útil no es el resultado de los amistosos, sino la reducción de los errores de posición en las situaciones que se repiten.